El globo

Por María del Carmen Maqueo

Hay entes que se niegan a morir:  Personas, plantas y memorias, entre algunos otros. Este caso es distinto, se trata de un globo metálico, inflado con helio. Posee en su superficie un dibujo de rombos azules y verdes, delimitados  por caminos plateados, y una leyenda de “Happy Birthday” en su porción central.  Llegó a casa acompañando a un arreglo floral de gerberas rosas y amarillas, con motivo de mi cumpleaños, seis semanas atrás. Lo envió mi hijo que radica del otro lado del mundo, con la complicidad de su hermana, que vive aquí.  Ese día, amanecí pensando en conseguir unas flores para hermosear la sala.  ¿De cuáles quieres? ¿Acaso gerberas?, preguntó mi hija de forma casual. Y cuál sería mi sorpresa cuando un rato después llegó el arreglo de gerberas con el globo descollando en la parte superior.

Las flores fueron  terminando sus días de manera paulatina, flor que se marchitaba, flor que tiraba, hasta que desapareció lo último, el follaje, cuyo color pasó de blanco a amarillento. El globo, por su parte, siguió entero, nunca he sabido que los globos tengan personalidad, pero yo diría que hasta se mostraba orgulloso, erguido y firme, por más de dos semanas. Es fecha de que continúa en su sitio original, algo desinflado, pero si lo palpo, aún puedo sentir gas en su vientre.  Se ha ido inclinando un poco hacia la derecha, como un viejo cuyo propio peso lo va doblando; ya dejó de ser lo primero que veo en el bufetero por las mañanas. Se ha emparejado con los adornos distribuidos en la superficie del mueble. Pero eso sí, al oscurecer y encender la lámpara de techo del comedor, su cabeceo me permite ver cómo juegan los reflejos de  luz sobre los caminos plateados, que a ratos  muestran fulgores rojizos.

Me doy cuenta de que el globo se niega a morir.  No sé cuánto tiempo más permanezca con helio en su interior, erguido tanto como su constitución de globo lo permita. Está cumpliendo con su misión de hacer presente el amor de mi hijo cada mañana y cada noche, de modo que la distancia de un océano se borre cada vez que volteo a verlo.

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