“Cuentos estamos escribiendo siempre”: Marcelo Luján

Sylvia Georgina
Sylvia Georgina


Sylvia Georgina Estrada (Monterrey, Nuevo León) es periodista cultural y editora. Es autora de los libros La casa abierta, conversaciones con 25 poetasEl Libro del Adiós y Pinacoteca del Ateneo Fuente, 100 años.
Su trabajo se ha publicado en periódicos y revistas de circulación nacional, así como en antologías de poesía, cuento y periodismo cultural. 
Entre sus reconocimientos destacan el Premio Nacional de Cuento “Relato a mi hijo” y el Premio de Periodismo Cultural “Armando Fuentes Aguirre”, que ha recibido en catorce ocasiones. En 2014 fue reconocida con el Premio de Trayectoria Cultural que otorga la Universidad Autónoma de Coahuila y en 2020 con la presea Mérito al Periodismo Cultural “Roberto Orozco Melo”.
Es coordinadora del “Seminario Amparán: un proyecto de coworking entre colectivos literarios mexicanos”, apoyado por el FONCA.

Cuando Marcelo Luján comenzó a escribir La claridad (Páginas de Espuma, 2021) decidió arrancar desde cero. El objetivo: escribir cuentos autónomos, en los que la tensión fuera un factor clave, y que compartieran una suerte de atmósfera subterránea. De tal suerte que, cuando el lector terminara de leerlos, “tuviese esa sensación de haber leído un libro”.

El autor argentino, afincado en España desde hace varios años, relata que su atracción por el cuento es natural, pues “como latinoamericanos es un género que nos atrae, que queremos, que respetamos porque estamos educados por maestros”.

“Cuentos estamos escribiendo siempre, al menos en mi opinión, para el periódico, para la antología, para no sé qué. Pero cuentos de esta característica yo no había escrito nunca y me pareció un reto interesante. Es decir, no recuperar ningún cuento antiguo, ni una historia por la mitad, ni reescribir uno que haya escrito en la adolescencia, nada, de cero. Como cuando estamos escribiendo una novela, con ese mismo espíritu, porque quería lograr un libro”.

Luján tardó cuatro años en dar forma a los seis textos que integran La claridad, libro que le valió el Sexto Premio Ribera del Duero en 2020. Se tomó todo ese tiempo porque “terminas un cuento y te quedas con nada”, a diferencia de la novela, en la que el avance es más constante porque ya existe un destino.

“Acá es empezar de nuevo, dándole al lector nuevas opciones de interés, pero sin romper demasiado una suerte de hegemonía subterránea que quería que tuviese el libro. Recuerdo que los editores me decían ‘¿cuándo lo vas a terminar?’, y yo les respondía ‘no lo sé’, porque si fuera una novela me voy al campo seis meses y la termino, pero acá nunca sabemos cuándo vamos a terminar un cuento.

“Es un género muy difícil de ejecutar y además son cuentos largos, que doblan la media del género, por lo que la tensión estaba todo el tiempo en riesgo. Como narrador tenía que desplegar algunos recursos para tener al lector ahí, cerca. Era un proyecto ambicioso, pero bueno, ya estamos grandecitos, tenemos que asumir y hacer proyectos ambiciosos”, apunta entre risas.

Si bien La claridad inició desde cero, su atmósfera puede resultar muy familiar para el lector de Subsuelo, novela que el argentino publicó en 2015 y que actualmente está siendo adaptada al cine por el director español Fernando Franco.

Subsuelo tiene un sistema de transmisión muy singular con este narrador anticipatorio, que lo exploté un montón porque la historia me lo pedía. Aunque es un texto que publiqué en enero de 2015, tenía muy construido el escenario, la atmósfera del escenario, y tener resuelta una partecita de la historia siempre viene bien. El primer cuento ocurre en el escenario de Subsuelo, exactamente en ese valle, de hecho, las chicas llegan a esa casa, que ya está. Me pareció bien meter, en este ambicioso proyecto, un guiño, como si fuera una gratitud a los lectores de Subsuelo”.

El amor, el miedo, la traición, son algunos de los temas que atraviesan los cuentos escritos por Luján. Otro factor en común es el uso de epígrafes bíblicos, pero también citas relacionadas con la música.

“Los epígrafes son, primero, elementos paratextuales que tiene que funcionar tal como y están creados, una suerte de anticipación, de píldora que se la da al lector. A mí me pareció muy chulo mezclar rock o pop con citas bíblicas, pensé ‘esto le va a gustar al lector, es una tontería, pero les va a gustar’. Aparte, a mí me gusta la música y personalmente me parece que la biblia tiene pasajes realmente duros.

“No soy religioso, pero leo la Biblia, porque realmente creo que en ese texto hay muy buenas aproximaciones a todas las cosas que nos pasan ahora mismo: la traición, lo satánico, la resurrección, es decir, lo zombi. En el primer cuento, que habla sobre la traición, evidentemente tenía que aparecer la figura de Judas con sus monedas de plata, aunque en el cuento esta traición no es por dinero, es por la carne”, precisa.

Los cuentos de Luján abrevan de los miedos, la tensión, la violencia y de la dicha que sólo aparece por brevísimos momentos y que, como lo indica el título, otorga una potente claridad en medio de la oscuridad. Estos temas son manejados por el autor a través de los géneros negro y fantástico, un interés presente en gran parte de su obra literaria.

“La combinación del género negro y del fantástico fue una experiencia buenísima, conviven súper bien y se autopotencian. Fue súper gratificante sacar adelante las historias con estas dos herramientas”, concluye.

La claridad

Autor: Marcelo Luján

Editorial: Páginas de Espuma

Páginas: 176

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